"El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional." ¿Qué significa realmente esta frase atribuida a Buda?

EL DOLOR ES INEVITABLE
A todos nos gustaría evitar el dolor en la vida. A menudo, escucho como psicóloga la frase “Quiero que esto no me afecte”. Y a menudo me toca también dar la mala noticia de que eso no es posible. Somos seres emocionales, sintientes. Las emociones se manifiestan inevitablemente en nuestro cuerpo. No sólo las experimentamos mentalmente, también las sentimos físicamente. Esto a veces es agradable. Puede ser, de hecho, muuy agradable (¿has estado alguna vez enamorado/a?, ¿hay algo que te hace sentir pletórico/a?). Pero también puede doler mucho. Literalmente.
Lieberman, en su libro Social: Por qué nuestros cerebros están programados para conectar, explica que el dolor emocional producido por emociones como la pérdida o el rechazo, activa las mismas estructuras cerebrales que las vinculadas al dolor físico.
Y eso es inevitable. Compartimos con los otros animales estos mecanismos emocionales que sirven para movilizarnos, orientar nuestras conductas y fortalecer nuestros vínculos. Es la manera en la que la vida ha logrado abrirse paso, maximizando nuestras posibilidades de supervivencia y de reproducción.
Además, imagina por un momento lo contrario, que no sintieras absolutamente ninguna sensación, ni agradable ni desagradable, nada de nada. Desde luego, tu vida perdería mucho de su interés sin la vibración, la efervescencia, el cosquilleo que nos producen las emociones. ¿Serían igual de especiales para ti tus seres queridos si al reencontrarte con ellos no sintieras calidez y si la lejanía no doliera un poco? ¿Te motivaría lo mismo estudiar para un examen si no sintieras algo de ansiedad antes? ¿Practicarías tus aficiones si no te generaran ninguna emoción, si no te activaran?
Si lo piensas detenidamente, creo que estarás de acuerdo en que necesitamos que las emociones nos movilicen, además de que enriquecen notablemente nuestras experiencias. Y, por lo tanto, el dolor, como parte de esa activación emocional, es inevitable en nuestra vida como humanos.
¿EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL?
En la conocida afirmación “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”, atribuida (dudosamente) a Buda, se utiliza la palabra sufrimiento para referirse a la parte de nuestro malestar que depende de cómo manejamos el dolor. Viene a decir que, dependiendo de cómo abordemos el dolor cuando este llega a nuestra vida, así será nuestra experiencia. Según esta frase, las personas añadimos mucha carga a los dolores inevitables de la vida (por ejemplo, al no aceptarlos, al negarlos o al intentar no sentirlos), consiguiendo así justamente lo contrario a lo que pretendemos, no sufrir.
Este enfoque a su vez, engloba otra idea: hay mucho que podemos hacer para disminuir de algún modo el sufrimiento, o como mínimo, para transitar el dolor de forma más llevadera.
Estoy de acuerdo con este punto de vista. De hecho, es lo que le da sentido a mi trabajo como psicóloga. A lo largo de mi experiencia profesional, he ido aprendiendo a ayudar a otras personas a gestionar mejor su malestar, que es uno de los motivos principales de consulta.
Pero también quiero matizarlo: no creo que seamos seres perfectos con una habilidad totalmente ajustada para el afrontamiento del dolor, hasta el punto de poder eliminar cualquier extra de sufrimiento tan sólo con proponérnoslo. No tenemos un superpoder que podemos elegir usar o no. Manejar mejor el dolor es un aprendizaje. Manejar el dolor implica el uso de una serie de habilidades que vamos desarrollando a lo largo de la vida. No es una cuestión de todo o nada, estamos en un proceso continuo que a veces nos dará mejores o peores resultados.
Eso sí, casi siempre las cosas mejorarán si nos proponemos manejar nuestro dolor de una manera adecuada.
Al mismo tiempo, tenemos que asumir que no siempre vamos a conseguir reducir del todo el sufrimiento, esa parte del malestar que depende de nuestra gestión del dolor. Y que no debemos culpabilizarnos cuando no lo logremos. Es un aprendizaje, son muchos factores.
A veces, nuestra propia configuración neurológica nos lo va a complicar; o nuestra situación va a ser francamente difícil a diversos niveles, lo cual puede bloquearnos, desbordarnos o mermar la capacidad de utilizar nuestros recursos y fortalezas. O entraremos en viejos bucles o patrones de los que quizá ni siquiera seamos conscientes del todo o de los que nos cuesta mucho liberarnos.
En resumen, aunque tenemos la capacidad de gestionar el sufrimiento, es posible que, por un motivo u otro, se nos complique. Y no es útil machacarnos por ello.
En cualquier caso, siempre va a ser mejor intentar guiar nuestro barquito, aunque la tormenta nos lo dificulte, que sentarnos a observar cómo nos arrastran las olas, o quedarnos atascados en por qué ha tenido que desatarse esa tormenta o en repasar todo lo que a posteriori creemos que podríamos haber hecho para evitarla. Además, mientras mantenemos el propósito de dirigir nuestro rumbo en medio del temporal, aunque quizá no lo capeemos como nos gustaría, estaremos mejorando nuestras habilidades como marineros.
FOCALIZARNOS EN SER EFECTIVOS PARA LIDIAR CON LOS PROBLEMAS Y EL DOLOR
A lo largo de la historia, obviamente muchas personas han reflexionado sobre cuál es la mejor manera de gestionar el sufrimiento humano, el suyo propio y el de los demás. En mi opinión, si hay alguien que merece una consideración especial por su capacidad de estructurar el manejo de ese malestar, sobre todo cuando llega con mucha intensidad, esa es sin duda Marsha Linehan.
Marsha Linehan lo planteó de una manera muy clara: Cuando te sientes mal, por el motivo que sea, al final no son tantas las opciones que tienes:
- Puedes intentar resolver el problema.
- Puedes intentar gestionar tu respuesta emocional al problema. Al final de la sección de Regulación emocional tienes una recopilación de entradas del blog donde se explica cómo hacerlo.
- Puedes aumentar tu tolerancia al problema o a las emociones desagradables que se te activan.
- Puedes no hacer nada o incluso empeorar la situación y seguir sintiéndote desgraciado/a.
Para conseguir mejorar cualquiera de estos puntos, excepto el 4º, que obviamente ella no recomienda, Marsha Linehan desarrolló varios programas de habilidades. Su enfoque se basa en conseguir una mayor efectividad a la hora de manejar las dificultades con las que la vida nos obliga a lidiar, así como el malestar emocional que se nos activa como consecuencia. Se trata de intentar hacer lo que mejor funciona en cada situación aunque no se ajuste a nuestros deseos. Esto implica, por ejemplo, cultivar una aceptación radical de lo que la vida nos va trayendo.
¿Y CÓMO LO HAGO PARA SER MÁS EFECTIVO/A?
Obviamente, la regulación emocional y la tolerancia al malestar son habilidades que requieren de mucha práctica y que constan de diferentes aspectos. No podemos desarrollar la mejora de esas habilidades a través de una simple entrada de blog, pero si podemos introducir su abordaje y plantear alguna pregunta que nos puede ayudar a situarnos en el camino.
Estas son las dos primeras preguntas a plantearse cuando sentimos malestar, que nos ayudan a ser más efectivos:
- ¿El manejo que estoy haciendo de la situación me está realmente ayudando? Esta pregunta puede tener varias ramificaciones: ¿Me ayuda estar rumiando sobre el tema? ¿Sigue siendo útil analizar y darle vueltas, o llevo ya un rato girando en círculos? ¿Me beneficia encerrarme en casa con mis emociones desagradables? ¿Es bueno para mí? ¿Me ayuda culpabilizarme a posteriori de lo que creo que podría haber hecho de otra manera? ¿Estoy utilizando maneras de evadirme que me dañan o que posponen una solución efectiva? ¿Me estoy hablando bien?
- ¿Qué puedo hacer a partir de ahora para estar mejor? Con esta pregunta me empodero, salgo de los bucles, busco vías, abro posibilidades. Con esta pregunta no intentamos evitar a toda costa sentir dolor. De hecho, lo estamos reconociendo, le estamos dando su lugar, pero al mismo tiempo, buscamos la manera más efectiva de gestionarlo, precisamente porque sabemos que está ahí y nos sentimos capacitados para intentarlo. Esta pregunta también tiene una parte importante, la del "a partir de ahora". Da igual si hemos cometido errores, si nos hemos quedado paralizados durante mucho tiempo, lo que importa es lo que podemos hacer en el momento en el que estamos ahora.
RESUMEN
Como humanos, no podemos eludir totalmente el dolor. Y, de hecho, intentar evitarlo como sea puede complicar mucho las cosas. Pero asumir ese dolor tampoco significa dejarnos arrastrar por él sin más. Hay habilidades que podemos adquirir y entrenar para afrontar con efectividad aquello que nos perturba. La propuesta de Marsha Linehan es pragmática: tenemos que intentar hacerlo lo mejor que podamos con lo que tenemos, no con lo que quisiéramos tener. Como ella nos recuerda, nuestras opciones se reducen a cuatro:
- Si hay algo que podemos hacer para mejorar la situación, hagámoslo.
- Si no podemos cambiarla, centrémonos en regular nuestras emociones.
- Y si ni siquiera eso es posible, aprendamos a tolerar la situación y lo que sentimos.
- No hagamos nada y sintámonos impotentes e infelices con la situación.
En Psique Brava, seguiremos profundizando en cómo poner en práctica alternativas saludables para lidiar con ese dolor ineludible que la vida nos va a ir trayendo inevitablemente. Lo primero es adquirir herramientas, como el recurso de los dos ascensores, lo siguiente, ponerlas en práctica. Una y otra vez.
También puedes seguir profundizando sobre el sufrimiento humano en la entrada Susfrimos más en la imaginación que en la realidad, en la que reflexionamos sobre cómo influyen en nuestro sufrimiento tanto nuestra biología como el manejo de nuestros pensamientos.
CUANDO EXISTEN PROBLEMAS DE SALUD MENTAL
Matizar que estas recomendaciones son aplicables en personas que no lidian con problemas de salud mental. Cuando existen estas problemáticas, puede ser necesaria una evaluación e intervención especializada e incluso multidisciplinar.
Es importante no minimizar la dificultad y el impacto que conllevan algunas problemáticas de salud mental, porque el reto, el desgaste y el malestar a los que se enfrenta la persona pueden ser muy intensos. Reducirlo a "soluciones fáciles" puede resultar insultante.
Los programas de Marsha Linehan, cuando se utilizan con personas con sintomatología difícil de manejar (que es para los que fueron creados), se utilizan como parte de un abordaje psicológico individualizado. No basta con plantearse ser más efectivo/a, pueden ser necesarios apoyos y ayudas, y es importante que las reciban. El abordaje puede requerir de atención psicológica, pero también de la prescripción de fármacos e incluso de intervenciones psicosociales.
En caso de existir trauma, además de intervenciones centradas en el manejo, puede ser necesario un abordaje especializado en trauma, que puede incluir el procesamiento de los recuerdos traumáticos, como se hace en EMDR. El objetivo es que la persona no tenga que estar luchando siempre para gestionar la sintomatología, sino lograr una reducción significativa o incluso su desaparición.
Si estás en una situación de crisis y necesitas ayuda urgente, no estás solo, no estás sola. Aquí tienes algunos recursos de atención inmediata.