¿Qué es la aceptación radical?

El concepto de aceptación radical, aunque tiene sus orígenes en el budismo, fue formulado como lo conocemos actualmente en psicología por Marsha Linehan. Marsha e la creadora de la terapia dialéctico conductual, un abordaje diseñado para personas con dificultades severas para regularse emocionalmente, una parte importante del cual son sus programas de habilidades, entre las cuales se encuentra la aceptación radical.
Para Linehan aceptación radical significa para Linehan:
- Dejar de pelearse con la realidad y soltar la amargura. Los seres humanos, sin tener ni que planteárnoslo, ponemos en marcha muchos mecanismos para intentar evadirnos del hecho de que no tenemos control sobre muchos aspectos de lo que nos sucede. Esto nos genera muchos problemas y mucha infelicidad. Un ejemplo visible es todo aquello que hacemos por no poder aceptar plenamente que envejecemos. Cuando lo contrario, abrazar esta etapa de nuestra vida (lo cual no significa en absoluto dejar de cuidarnos y de mantenernos lo más funcionales posibles), nos va a traer más paz y bienestar que mantenernos en una batalla que estamos destinados a perder.
- Radical como total. Aunque la aceptación rara vez es absoluta, la actitud de aceptación es planteada por Linehan como completa. Nuestro propósito cuando practicamos la aceptación radical es el de abrazar todo aquello que compone esa realidad que, por el motivo que sea, nos cuesta de asumir.
LA ESENCIA DE LA ACEPTACIÓN
Tal y como plantea Linehan al explicar la aceptación radical:
- Los hechos son hechos. Es decir, lo que ya ha ocurrido es inamovible, por mucho que deseemos que no sea así. Cuando nos peleamos con los hechos, sólo tenemos las de perder.
- Hay limitaciones para todo el mundo. Aunque las realidades humanas son extremadamente distintas (innegablemente, hay realidades muchísimo más difíciles de aceptar que otras), absolutamente nadie se libra de tener que aceptar aspectos de su realidad. Todos estamos condicionados por muchas reglas que no decidimos, empezando por los determinantes biológicos.
- Todo tiene una causa. Aunque desde nuestra perspectiva algo sea inexplicable, en realidad forma parte de una cadena de causas y consecuencias. Lo que nos duele o nos frustra (de la vida o de los demás) no surge para malograr nuestros planes o expectativas. Simplemente, se dieron las condiciones. Y sucedió.
- Incluso aunque haya dolor, la vida puede merecer la pena. Linehan transmite a las personas para las que trabaja, personas con desregulación emocional severa, que incluso teniendo que lidiar con el dolor emocional, su vida puede merecer muchísimo la pena. Y de hecho, ese es su objetivo, que sus pacientes tengan vidas con sentido para ellos. A veces, podemos creer que nuestro objetivo vital debe ser la ausencia de dolor. Y a menudo, sentir dolor se experimenta como una señal de que las cosas no están siendo como tendrían que ser. Sin embargo, el dolor es una parte ineludible de nuestra experiencia humana. No se trata de luchar contra él, sino de transitarlo y manejarlo de maneras saludables.
ORÍGENES DEL CONCEPTO DE ACEPTACIÓN RADICAL
Aunque Linehan fue la primera en presentar la aceptación como una habilidad terapéutica a desarrollar en psicología, a lo largo de la historia, distintas tradiciones han llegado a la misma conclusión: lo que más nos hace sufrir no es lo que nos ocurre, sino nuestra lucha contra ello.
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En el budismo (de cuya práctica Linehan aprendió), Buda enseñó que el sufrimiento surge de la resistencia al cambio y de la negación de la realidad.
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Los estoicos, como Epicteto o Marco Aurelio, defendieron que la serenidad proviene de aceptar aquello que no depende de nosotros. Crisipo, en concreto, usó la metáfora de un perro atado a un carro mediante una correa. Si el perro clava sus patas en el suelo negándose a seguir al carro, sufrirá mucho y será de todos modos arrastrado por él. Sin embargo, si va siguiendo el carro, tratando de aprovechar la parte de libertad que la correa le permite, su experiencia será mucho mejor. Partimos de la suposición de que soltarse es imposible para el perro, con lo que la aceptación y aprovechamiento de lo que sí puede disponer es su mejor opción.
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Posteriormente, Nietzsche expresó una versión vitalista de esta idea con su concepto de amor fati: “amar nuestro destino”:
“Mi fórmula para la grandeza del hombre es amor fati: no querer que nada sea distinto, ni en el pasado, ni en el futuro, ni por toda la eternidad. No sólo soportar lo necesario, y menos aún disimularlo… sino amarlo.”- Nietzsche, Ecce homo
PROFUNDIZANDO EN EL CONCEPTO DE ACEPTACIÓN RADICAL
QUÉ NO ES ACEPTACIÓN RADICAL
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No es aprobar lo que sucedió ni justificarlo. Aceptar que se dio un abuso, por ejemplo, no significa considerarlo legítimo, minimizarlo, ni justificar a los agresores, sino reconocer que ocurrió.
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No es resignación. Aceptar no implica pasividad. Puedo aceptar lo que ha sucedido y está sucediendo y, al mismo tiempo, trabajar para cambiar lo que esté en mis manos cambiar si así lo quiero. De hecho, Linehan promueve que las personas sean efectivas e intenten influir en aquello sobre lo que sí tienen capacidad de transformación.
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No es inmovilidad. Es mirar la realidad de frente, sin negarla ni disfrazarla, para poder actuar desde un lugar más lúcido.
POR QUÉ ACEPTAR LA REALIDAD
1. Porque pelearse con la realidad no la cambia.
2. Porque para cambiar tenemos que partir de la aceptación de la realidad.
3. Porque no aceptar la realidad contribuye a transformar los dolores inevitables de la vida en sufrimiento.
4. Porque pelearnos con la realidad consume los recursos que podríamos destinar a ser más efectivos.
5. Porque, aunque aceptar al principio puede producirnos tristeza, suele ir seguido de calma.
De hecho, para Linehan, la salida del infierno en el que viven las personas con más desregulación emocional empieza por la aceptación. Cuando propone dicha aceptación, en realidad no está buscando que la persona se quede en el infierno aceptando su situación y su sufrimiento, sino precisamente que a partir de la aceptación emerja el cambio que les permita salir de ahí. Y no se trata de una postura filosófica, Linehan es precisamente muy pragmática y lo que busca es la mayor efectividad.
CONCLUSIÓN
La aceptación radical no nos convierte en personas conformistas, sino en personas más libres (por ejemplo, nos libera de la tiranía de nuestras exigencias inabarcables) y con más opciones, ya que nos permite abrirnos a los caminos que se despliegan en la realidad, no al mapa que sostenemos en nuestras manos incluso cuando no refleja el terreno real.
Aceptar no es rendirse, es dejar de luchar contra lo que ya ocurrió para poder dirigir la energía hacia lo que aún puede ser.
De todos modos, merece la pena recordar que aceptar radicalmente no es nada fácil. Cuando estamos rechazando la realidad no es por capricho. Si nos peleamos con ella es porque asumirla puede resultarnos inicialmente abrumador. Por lo tanto, aceptar radicalmente empieza por aceptar que dicha aceptación es sólo una actitud, un propósito, una intención. No es una cuestión de blanco y negro, nuestra aceptación probablemente se manejará en los grises. Pero en nuestra gris actitud hacia la aceptación, ya se produce cierta liberación, cierto alivio y ligereza. Y cada vez resulta más sencillo y agradable seguir esa senda.
Si quieres profundizar en cómo practicar la aceptación radical, tienes otro artículo de Psique Brava: 10 pasos para practicar la aceptación radical y aplicarla en tu día a día.