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29 Octubre 2025

Fobia a las emociones y a otras experiencias internas como consecuencia del trauma

Fobia a las emociones  y a otras experiencias internas como consecuencia del trauma

“La mayoría de las personas piensan que las fobias consisten en miedos o evitaciones de algo externo, como arañas, ascensores o alturas. Pero algunas personas pueden igualmente estar aterrorizados de sentimientos como la rabia o la tristeza, de un pensamiento o deseo, de una predicción de que si intentan algo nuevo fracasarán, o incluso de sensaciones físicas como el latido rápido de corazón y la dificultad de respirar que acompaña al pánico."

- Boon, Steele y Van der Hart-

Si existe un concepto revelador en terapia del que resulta extraño que no se hable más en psicología es de la fobia a la experiencia interna.

Aunque de entrada puede parecer muy técnico, se refiere simplemente al miedo (a menudo, mezclado con repulsión, rechazo, disgusto o vergüenza) a algún o varios aspectos de la experiencia de nuestro mundo interno (pensamientos, imágenes, recuerdos, sensaciones, percepciones, emociones e impulsos).

Este fenómeno está estrechamente vinculado al concepto de evitación experiencial, entendido como la tendencia a modificar la forma, la frecuencia o la intensidad de cualquier experiencia interna percibida como aversiva. Ambos conceptos comparten una base común: la dificultad para permanecer en contacto con los propios estados internos cuando resultan dolorosos, amenazantes o desagradables.

La diferencia radica en el origen y en el contexto clínico desde el que se acuña el término fobia a la experiencia interna: surge en el trabajo con personas gravemente traumatizadas, en quienes la evitación adopta formas idiosincráticas, frecuentemente mediadas por mecanismos disociativos y con un impacto mayor sobre el funcionamiento psicológico.

Algunos ejemplos de fobias a la experiencia interna:

  • Terror a revivir recuerdos traumáticos que tratan de evitarse a cualquier precio (recurriendo incluso al consumo de sustancias como el alcohol y las drogas).
  • Horror o repulsión hacia determinados pensamientos intrusivos con los que mantiene una lucha que, paradójicamente, aumenta la aparición de los mismos.
  • Miedo de las sensaciones físicas ligadas a las emociones. Por ejemplo, al experimentar las sensaciones de la ansiedad (como el latido rápido o los cambios en la respiración), la persona puede haber desarrollado temor a esa sensaciones corporales. Este miedo actúa como un disparador que intensifica las sensaciones y arrastra a la persona a un bucle ascendente de pánico.

¿QUÉ ES UNA FOBIA?

Según el DSM-5-TR una fobia específica se clasifica dentro de los trastornos de ansiedad y se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado hacia un objeto o situación concreta.

Además de los criterios típicos de duración y malestar que se requieren para cualquier diagnóstico de trastorno en salud mental, es preciso que se cumplan los siguientes criterios:

A. Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica.

B. El objeto o situación fóbica casi siempre provoca miedo o ansiedad inmediata.

C. El objeto o situación fóbica se evita activamente o se soporta con un miedo o ansiedad intensos.

D. El miedo o la ansiedad son desproporcionados respecto al peligro real que representa el objeto o la situación y al contexto sociocultural.

En los tipos de fobias se mencionan los siguientes:

  • Animal (p. ej., arañas, perros, insectos).

  • Entorno natural (p. ej., alturas, tormentas, agua).

  • Sangre-inyecciones-heridas (p. ej., ver sangre, recibir una inyección).

  • Situacional (p. ej., aviones, ascensores, lugares cerrados).

  • Otros (p. ej., asfixia, vómito, sonidos fuertes, disfraces).

Así que en ninguno de los tipos se menciona la fobia a la experiencia interna. Probablemente, porque a menudo pasa desapercibida para la propia persona que la experimenta.

No es de extrañar. Cuando tememos algo del mundo exterior, enseguida lo percibimos y tratamos de alejarnos de aquello que nos aterroriza. Es algo que no podemos ignorar.

Sin embargo, cuando lo que nos asusta o nos produce rechazo está dentro de nosotros mismos, podemos no ser conscientes de que lo estamos evitando.

Esto será aún más difícil de detectar para la mayoría de observadores externos, que solo pueden llegar a inferirlo. Sin embargo, es algo ineludible para los terapeutas, especialmente los que trabajan con trauma.

En terapia, la fobia a la experiencia interna suele verse en el conflicto entre el deseo de mejorar, tratando de avanzar lo más rápido posible y el miedo a acercarse al dolor; en las evitaciones que bloquean o frenan el proceso (cancelaciones, desconexión, consumo), o en la manera en que la persona habla de sí misma y de su mundo interno, a menudo con vergüenza, temor intenso o rechazo.

FOBIA A LA EXPERIENCIA INTERNA

En el manual psicoeducativo Vivir con disociación traumática, dirigido a personas que sufren disociación como consecuencia de haber sufrido traumas y a sus terapeutas, se explica qué es la fobia a la experiencia interna, por qué se origina y la importancia de superarla para lograr sanar.

De hecho, dos de sus autores (Steele y Van der Hart), junto a Nijenhuis fueron los que pusieron nombre a esta experiencia en 2005.

POR QUÉ ES PROBLEMÁTICA LA FOBIA A LA EXPERIENCIA INTERNA

  • Contribuye al estrés y la inhibición de actividades espontáneas o placenteras (Kashdana, Barrios, Forsyth y Steger, 2006).

  • Agrava el sufrimiento cuando la persona etiqueta como “malas” sus experiencias internas espontáneas.

  • Conduce a la evitación de las experiencias y por lo tanto, anula la posibilidad de su transformación cuando es necesario. No podemos cambiar o afrontar aquello que evitamos.

  • Puede provocar que la persona se sienta tan abrumada por su propia experiencia que tema volverse loca.

  • La persona puede recurrir a mecanismos de evitación incluso destructivos, como el consumo de sustancias, lo cual puede acabar por convertirse en un problema añadido que agrava la problemática.

Por tanto, la fobia a la experiencia interna no solo mantiene el sufrimiento, sino que impide el aprendizaje emocional necesario para la recuperación.

POR QUÉ DESARROLLAMOS FOBIA A LA EXPERIENCIA INTERNA

Según Boon, Steele y Van der Hart, hay tres razones principales por los que se puede desarrollar fobia a la experiencia interna:

1- Las personas que sufren en la actualidad de fobia a la experiencia interna no fueron ayudadas en su infancia con sus intensas reacciones emocionales ligadas a experiencias traumáticas.

Por lo tanto, no recibieron seguridad de sus cuidadores y no tuvieron la oportunidad de aprender a regular sus emociones, lo que hace que estas les hayan resultado abrumadoras a lo largo de su vida.

2- Las personas han aprendido a juzgar sus experiencias internas como “buenas” o “malas”, lo que les hace rechazar y avergonzarse de las que consideran inmorales, incorrectas o propias de una mala persona.

3- Las experiencias internas se conectan con experiencias traumáticas del pasado, con lo cual activan esos recuerdos que se están intentando evitar al resultar dolorosos, aterradores o abrumadores. Esto puede ocurrir de manera inconsciente, sin que la persona se dé cuenta de la conexión.

También pueden parecerse a premoniciones de que algo va a ir mal, tal y como realmente ocurrió en el pasado.

CÓMO SUPERAR LA FOBIA A LA EXPERIENCIA INTERNA

Cuando hablamos de fobia a la experiencia interna , y no simplemente de evitación experiencial, está implícita la presencia de trauma complejo. Por ello, resulta altamente recomendable que el acompañamiento se realice con un profesional que comprenda:

  1. La sintomatología propia del trauma y de los trastornos disociativos, así como las particularidades que implica su abordaje.

  2. Que el trauma no se reduce a lo que ocurrió, a los hechos que “no deberían haberse dado”, sino también a las experiencias que faltaron: aquellas necesarias para desarrollar una buena regulación emocional, sensación de seguridad, la confianza en los demás y el amor y respeto incondicional hacia uno mismo/a.

  3. La complejidad del proceso terapéutico y las experiencias con las que la persona lidia. Su ambivalencia hacia la terapia es totalmente comprensible: la evitación proviene de emociones de gran intensidad, vividas como verdaderamente intolerables.

ABORDAJE DE LA FOBIA A LA EXPERIENCIA INTERNA 

La superación de esta fobia pasa por reducir la evitación experiencial, uno de los objetivos centrales de modelos como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Por lo tanto, algunas herramientas propias de las terapias cognitivo-conductuales de tercera generación pueden resultar útiles, siempre que se mantenga una comprensión amplia del cuadro y se integren, cuando sea necesario, intervenciones específicas dirigidas a los aspectos disociativos y al procesamiento de recuerdos traumáticos cuando esté indicado.

Aceptar sin juicio las experiencias internas, por desagradables que sean, constituye un primer paso. Para ello, pueden ser de ayuda recursos clave del mindfulness y la aceptación, pilares de la ACT:

  • La aceptación radical propuesta por Marsha Linehan (Terapia Dialéctico-Conductual o DBT).

  • Cultivar la atención plena, observando las experiencias sin juzgarlas ni intentar modificarlas.

Siguiendo la propuesta de los autores de la teoría de la disociación estructural de la personalidad, puede ser útil utilizar registros que ayuden a identificar cómo y por qué se activa la evitación:

  • Qué experiencia interna evitamos. Por ejemplo, advertir que intentamos no conectar con la tristeza.

  • Qué creencias o temores mantenemos sobre lo que podría ocurrir si nos permitimos sentirla. Por ejemplo, pensar que si me dejo llevar por la tristeza volveré a caer en un pozo profundo, como en el pasado, cuando no contaba con recursos para afrontarla.

  • Qué estrategias empleamos para evitarla. Por ejemplo, ver series compulsivamente, descuidando acciones que favorecerían mi bienestar y autocuidado.

  • Qué recursos podríamos activar para afrontarla. Por ejemplo, pedir ayuda, permitirme sentir, resistir la desconexión y realizar algo positivo para mí, como salir en lugar de aislarme.

Superar la fobia a la experiencia interna se parece más a un proceso que a un hito. Progresivamente, la persona irá dejando de luchar contra su propia mente y comenzará a acercarse con curiosidad y sin juicio a lo que sus experiencias (confiando cada vez más en su capacidad para manejarlas).

Esta reconciliación con el propio mundo interno abre la posibilidad real de integración, sanación y de una vida más plena.

Pero es un proceso que requiere de tiempo, sensibilidad y paciencia tanto por parte del terapeuta como de la persona afectada. Temer el propio mundo interno es una experiencia profundamente aversiva y desestabilizadora, y merece ser abordada con respeto y compasión y al ritmo que cada persona precisa. 

SI ESTÁS SUFRIENDO A RAÍZ DE EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS

Si has vivido experiencias traumáticas que te generan dificultades y/o malestar, puede ser necesaria la ayuda profesional de un psicólogo/a especializado en trauma, que utilice abordajes como el EMDR, para lograr que disminuya o desaparezca la sintomatología postraumática y no tengas que estar lidiando con ella. 

Si estás en una situación de crisis y necesitas ayuda urgenteno estás solo, no estás sola. Aquí tienes algunos recursos de atención inmediata.

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