El obstáculo es el camino: lo que se interpone en el camino se convierte en el camino

“Se convierte en acción lo que retenía esta acción, y en camino lo que obstaculizaba este camino.”
— Marco Aurelio, Meditaciones, V, 20. Traducción de Ramón Bach Pellicer.
Presupongo que, si estás leyendo esto, es porque te encuentras en un momento difícil.
Probablemente, ha llegado a tu vida algo que la complica o que te genera malestar, y estás buscando orientación o ánimos para poder manejarlo. Todos hemos pasado por ahí: una pérdida, un conflicto, una lesión, el desánimo y la sensación de no poder continuar con aquello que hace un tiempo iniciamos con ilusión… Son obstáculos a los que todos en un momento u otro nos vamos a tener que enfrentar, y no siempre sabemos cómo hacerlo, o simplemente necesitamos unas palabras reconfortantes que nos recuerden que lo malo acaba por pasar y que dentro de nosotros hay mucha más fortaleza y capacidad de adaptación de la que a veces nos pensamos.
En esta entrada, vamos a darle la aportación de la psicología al afrontamiento de obstáculos.
Déjame que, en primer lugar, te explique un poco el origen de esta frase célebre antes de explicar con algunas herramientas útiles para el manejo de las dificultades.
DEL ESTOICISMO A LA ACTUALIDAD: TODOS NECESITAMOS SOPORTE
Actualmente, en un momento de popularización de la filosofía estoica, se ha hecho conocida la versión pop de la frase de Marco Aurelio, que en el presente se utiliza a modo de consigna motivacional: “Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino”.
Como ocurre con otras citas de filósofos y con muchos conceptos psicológicos, al transmitirse estas ideas mediante las redes sociales, se suele generar una versión simplificada que a veces pierde parte del sentido original. Aun y así estas nuevas producciones pueden tener su valor.
Marco Aurelio se refería en el escrito en el que estaba insertada su frase original a algunos obstáculos que se podía encontrar, pero sobre todo hacía énfasis en lo que otras personas hacían y que podían interferirle, reconociendo que podían bloquear sus propias acciones, pero no su orientación moral ni su capacidad de responder adecuadamente desde sus valores. Por eso, para él aquello que interrumpía el camino se convertía en parte del camino: porque la nueva tarea ya no era únicamente avanzar como estaba previsto, sino actuar bien ante el obstáculo (es decir, teniendo en cuenta al otro como ser humano).
En la actualidad, época en la que impera el individualismo, en la mayoría de los casos se ha perdido esta dimensión moral y la consideración hacia las otras personas, y donde se pone el énfasis al utilizar esta frase es en el logro de los propios objetivos y en lo que eso supone para nosotros como individuos.
Aunque, como vemos, esta frase ha perdido parte de la potencia de su significado, vamos a fijarnos en aquello que permanece y por lo que resulta exitosa en la actualidad: nos sirve de guía para mantener nuestra motivación y esfuerzos, cuando estamos inmersos en algo que tiene un recorrido largo y difícil de sostener. Es decir, nos brinda ese soporte que todos anhelamos cuando las cosas se complican.
La idea clave que nos sostiene en medio de la incertidumbre y el desasosiego es que la dificultad es algo transitorio, y que podemos encontrar la manera de navegar esa adversidad y aprender de ello, afrontándola con entereza y confianza en nuestros recursos.
LOS OBSTÁCULOS INEVITABLES DE LA VIDA
Los seres humanos tenemos la dificultad de tener que manejarnos con nuestro mundo interno y con todo aquello que no depende de nosotros, y al mismo tiempo sostener el rumbo que nos hemos marcado desde nuestra parte racional. Cuando nos proponemos algo y diseñamos algo, es inevitable, los obstáculos no van a tardar en aparecer:
- Hay personas que, de una manera u otra, van a complicarnos el logro de nuestros objetivos: no querrán que consigamos lo que queremos, lucharán por lo mismo que nosotros y se convertirán en competidores, o simplemente actuarán de maneras que entorpezcan lo que queremos conseguir.
- En la vida se producen cambios que nos perjudican o complican lo que queremos lograr, o aparecen dificultades que no habíamos contemplado inicialmente. No todo está bajo nuestro control ni contamos desde el principio con toda la información. Y en cualquier caso, los escenarios van transformándose, y no siempre para bien.
- En ocasiones, tenemos que lidiar con adversidades que nos complican lo que queremos, consumen nuestros recursos o afectan a nuestro estado de ánimo o a la seguridad en nosotros mismos.
Es inevitable, los seres humanos tenemos que manejarnos con diferentes tipos de eventos que nos generan dolor y limitación, como las lesiones, la enfermedad, las pequeñas o grandes catástrofes…
- Nuestro propio mundo interno puede ser difícil de manejar. Cuando queremos lograr algo, tarde o temprano aparecen la ansiedad, los miedos, los pensamientos negativos, las dudas, el cansancio, la sensación de derrota, el deseo de optar por otros caminos más satisfactorios a corto plazo, el no saber cómo resolver algo, la impaciencia…
A menudo, nuestras motivaciones se dividen: ¿persisto o es momento de abandonar?, ¿me dejo llevar por las ganas de placer o alivio inmediato, o sigo renunciando a eso en pos de un supuesto beneficio futuro importante para mí (que quizá no llegue)?, ¿le hago caso a mis pensamientos negativos, o sostengo la duda y tiro hacia delante?…
Si ya de por sí sostener el rumbo es difícil, aún se nos complica más persistir cuando aparecen los obstáculos. Ahí todo lo que nos ha costado un esfuerzo cuesta mucho más de sostener, porque el malestar aumenta (y es más difícil de tolerar y gestionar), nuestros limitados recursos se dividen y puede parecer que se confirman nuestras creencias negativas (no soy capaz, no soy suficiente, no tengo posibilidad de una buena vida…).
En ese tipo de situaciones difíciles de sostener para nosotros, a menudo nos volvemos hacia otras personas, buscando consuelo y apoyo, pero a veces estas no van a entender lo que necesitamos, o van ellas mismas a sentirse desesperanzadas o pesimistas, y no van a saber cómo animarnos a persistir. A veces, incluso, sin darse cuenta, van a preferir que no logremos aquello a lo que aspiramos porque puede resultarles amenazante de alguna manera (temen quedar en desventaja frente a nosotros, temen perder nuestro cariño si nuestra posición mejora, les enfrenta a sus propias derrotas o a su inacción...).
Es entonces cuando buscamos algo que nos sostenga de algún modo y nos ayude a seguir empujando. Tenemos que lidiar con el desánimo, el dolor, la falta de motivación, las ganas de ceder, las dudas infinitas… Y a pesar de lo difícil que está resultado persistir, una parte de nosotros quiere mantener el rumbo, aunque no encontremos la energía para hacerlo, y sigue buscando la manera de seguir luchando. Es entonces cuando podemos echar mano de las frases motivacionales como esta.
VIENDO LOS OBSTÁCULOS COMO PARTE DEL CAMINO
«La vida es una serie de saltos», dice Libby, una pintora cuyo deporte es montar a caballo. «Yo solía verla como una serie de obstáculos o vallas. Ahora son saltos y desafíos. ¿Qué tal me estoy enfrentando a ellos?».
— Julia Cameron, El camino del artista
Tanto la conclusión de Libby como la frase inspirada en Marco Aurelio que da título a este artículo, pueden inspirarnos por varios motivos:
- Asumen que las dificultades son parte inherente de la vida. Normalizamos que tengamos que enfrentarnos al dolor, a los reveses de la vida, a las complicaciones… Estos forman parte casi natural del camino, y la gente que logra lo que quiere es la que aprende a lidiar con todo ello. Los obstáculos no se viven como un castigo o como una prueba de que no vamos a lograr nuestros objetivos, sino como algo que tenemos que aprender a manejar.
- Nos invitan a ser flexibles. La flexibilidad psicológica es uno de los grandes logros psicológicos, y además es algo que se puede cultivar. De hecho, la Terapia de Aceptación y Compromiso, tiene como objetivo fundamental que logremos ser más flexibles.
Mediante estas frases se nos está animando a que cuando encontremos un obstáculo nuestra mente se adapte a la nueva realidad, con aceptación, creatividad y pragmatismo.
- Ponen énfasis en la superación del mismo mediante una actitud de empoderamiento. Esta actitud permite que no caigamos en el desánimo o el victimismo. Ha aparecido un obstáculo, así que necesitamos enfocar nuestra limitada energía en su superación, en lugar de engancharnos en bucles mentales improductivos. Seguramente, podemos hacerlo, así que vamos a encontrar la manera. Y si al final no lo logramos, habremos aprendido durante el proceso, ese aprendizaje se ha convertido en nuestro camino.
Si, por ejemplo, cuando surge un obstáculo empiezo a darle vueltas al pensamiento automático que aparece en mi mente de “¿Por qué a mí?” reforzaré la conclusión de que no hay nada que hacer, de que las cosas siempre me salen mal, de que estoy destinado/a a no conseguir lo que quiero, etc. Ese bucle va a atrapar mi atención, y va a aumentar mi ansiedad y a afectar negativamente a mi estado de ánimo.
De hecho, conozco a personas con muchas fortalezas que, sin embargo, tienen dificultades para lograr lo que se proponen porque cuando aparece alguna adversidad y con ella se activan los pensamientos negativos, se pierden en bucles de este tipo. Automáticamente se creen todo lo negativo que su mente les dice, y caen en periodos de inactividad, aislamiento negativo y conductas perjudiciales para ellos.
Por el contrario, si alimento una orientación pragmática y aprendo (poco a poco) a confiar en mis posibilidades, veré cada reto u obstáculo como una ocasión para entrenar mis habilidades o para ponerme a prueba. Es como cuando nos sentamos ante un folio en blanco a escribir. Es muy posible que en un primer momento no nos sintamos capaces de llenarlo con algo interesante porque nuestra mente racional no sabe el camino que se va a desplegar cuando se activen otras capacidades nuestras que no manejamos conscientemente. Pero hay que darse la oportunidad de probar, confiar en que podremos hacerlo, aunque aún no sepamos cómo. Y si no podemos confiar ni un poco, sentarnos ante la hoja en blanco de todos modos. Sentarnos, aun y con dudas, es darnos la oportunidad. No una vez, sino muchas, hasta que desarrollemos las habilidades necesarias.
Por lo tanto, para lograr superar nuestras propias barreras internas tenemos que cederle un espacio a nuestra creatividad y a otras habilidades nuestras que generarán opciones que ahora mismo ni contemplamos. Vendrán a nuestro rescate, pero para ello, es imprescindible que abramos ese espacio de creación, dándonos la oportunidad de resolver lo que ahora mismo se nos atasca.
Por el contrario, cuando nos cerramos en nuestros bucles, sin dar oportunidad a que nuestros recursos se pongan en marcha, perdemos la posibilidad de solventar aquello que ha generado nuestro malestar o que bloquea nuestro camino.
EL PUNTO DE ELECCIÓN DE LA TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO
Russ Harris, autor especializado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), nos ofrece a los terapeutas en su libro Hazlo simple una herramienta muy interesante que nos ayuda a los psicólogos a encontrar una hoja de ruta en colaboración con las personas que acuen a terapia, el Punto de Elección.
Lo que plantea Harris es que en la vida estamos haciendo constantemente cosas. Algunas de estas cosas, nos ayudan a ser el tipo de persona que queremos ser, a lograr aquello que queremos y a disfrutar más de nuestra existencia. Lo llama movimientos hacia delante. Pero explica también que las personas no sólo hacemos cosas que nos convienen, sino que podemos también llevar a cabo acciones (observables o mentales) que nos alejan del tipo de persona que queremos ser, que empeoran nuestra situación o afectan a nuestro bienestar. Los llama movimientos hacia atrás. Obviamente, esto es una simplificación, porque a veces hay movimientos que no son ni una cosa ni la otra o que son una mezcla, pero la explicación funciona para entender lo importante, que tenemos más agencia de la que nos pensamos frente a la dificultad y el malestar.
En esta web puedes encontrar una herramienta mía, el recurso de los dos ascensores, que tiene algunas similitudes con el punto de elección y que puede ayudarte a recoger de manera gráfica qué cosas te ayudan a estar mejor y cuáles empeoran tu estado de ánimo.
Siguiendo con Harris, también nos explica lo siguiente al abordar el tema del Punto de Elección:
1- Cuando las cosas nos van bien es más fácil para nosotros escoger los movimientos hacia delante. Pero cuando algo se complica (por ejemplo, aparece un obstáculo), es mucho más fácil que optemos por movimientos hacia atrás, que a corto plazo mitigan el malestar, pero que no nos ayudan o directamente nos perjudican a largo plazo.
Por ejemplo, si abandono mi proyecto cuando surge una complicación, puede que sienta un gran alivio y en esos momentos voy a poder hacer cosas que quizá llevaba tiempo sin poder hacer, y que ahora mismo disfruto más que realizando las tareas que me requieren un esfuerzo. Pero si ese abandono es definitivo, he perdido la preciosa oportunidad de crear algo mío.
2- La vida no es fácil y siempre aparecen situaciones, pensamientos o sentimientos (se refiere a sentimientos en un sentido amplio que recoge emociones, recuerdos, impulsos, etc.) difíciles de manejar.
3- Cuando aparecen este tipo de situaciones la mente tiende a engancharse en los movimientos hacia atrás (le damos vueltas a lo mismo; nos quedamos atrapados en emociones desagradables que se retroalimentan; abandonamos nuestro autocuidado y hacemos cosas que nos perjudican, como beber alcohol para gestionar el malestar o comer comida poco saludable; procrastinamos, etc.)
4- Si queremos lograr nuestros objetivos y comportarnos como la persona que realmente queremos ser es importante que aprendamos a desengancharnos de estos movimientos hacia atrás mediante la adquisición de ciertas habilidades.
En la ACT, por ejemplo:
- Se utiliza la defusión para desengancharse de los pensamientos negativos.
- Se cultiva la aceptación radical (en el siguiente artículo, puedes aprender cómo empezar a practicarla).
- Se practica la atención en el presente (aquí tienes un articulo sobre qué es el mindfulness y otro sobre cómo empezar a practicarlo).
- Se reflexiona sobre lo que es una vida significativa para uno mismo y que acciones comprometidas se requiere llevar a cabo para avanzar hacia donde realmente queremos.
Por lo tanto, más allá de las frases motivacionales, que nos pueden ayudar a persistir cuando empezamos a flaquear, a través de la psicología podemos encontrar recursos aplicables que nos ayuden a ser más flexibles, a desengancharnos de pensamientos o acciones que nos perjudican, a cultivar una actitud equilibrada ante la vida y a manejar las emociones desagradables.
Hay mensajes más edulcorados (y a veces contraproducentes) según los cuales parece que con querer y “pensar en positivo” es suficiente. Pero la realidad es mucho más compleja. Aprender ciertas habilidades no es un camino tan corto y directo como a veces querríamos, pero forma parte de aprendizajes que, una vez adquiridos, nos van a ayudar siempre.
BUSCAR AYUDA CUANDO NO SABEMOS CÓMO MANEJAR LOS OBSTÁCULOS
Aunque vivamos en una época individualista, nuestra realidad es más amplia que eso. Los seres humanos (y más allá de los seres humanos, todos los organismos que estamos interconectados y que hemos cooperado desde tiempos inmemoriales mediante la simbiosis) funcionamos mediante la ayuda mutua.
Incluso en sociedades como la nuestra existen recursos para ayudarnos a superar los momentos difíciles. Es cierto que no siempre es fácil dar con el recurso adecuado, pero ya sea mediante nuestros conocidos o mediante asociaciones o comunidades o, si lo requerimos, el sistema sanitario, o profesionales, podemos encontrar orientación y soporte.
En este apartado, podrás encontrar recursos para situaciones de urgencia. Recuerda que no estás solo, no estás sola y que hay personas especializadas en saber cómo ayudarte ante una situación de crisis.
Sea cual sea tu situación puedes encontrar diferentes tipos de apoyo. A veces, te lo proporcionarán personas que se encuentran ante la misma dificultad que tú; otras lo encontrarás a través de especialistas en la materia. No todo se resuelve con voluntad y persistencia, a veces necesitamos apoyo y orientación.
Otras veces, tendremos que aprender a soltar un objetivo, y eso será también un aprendizaje y parte de nuestro camino. A veces, incluso tendremos que cuestionarnos nuestra búsqueda incesante de logros, cuando nada es suficiente o cuando estamos intentando compensar heridas del pasado o creencias negativas que aún nos duelen o nos activan. Pero ese tema supera ya las posibilidades de esta entrada.
Espero que tus obstáculos se conviertan en un camino que puedas transitar para llegar donde tú quieres. O si no, que te lleven a otros lugares interesantes, ya sea por el propio proceso o porque conozcas sitios en los que tu mente no pensó inicialmente. Y que al final, recuerdes también que somos seres interdependientes, y que podemos ayudarnos y reconfortarnos unos a otros, y que no todo es alcanzar logros individuales (aunque apuesto por poner energía en eso también). No olvides que formamos parte de una compleja red que nos sostiene y nos conecta a todos.