Cómo validar emocionalmente a alguien paso a paso

Frente al daño que provoca la invalidación emocional, tenemos un recurso muy útil para contribuir a reparar el daño que una persona invalidada ha sufrido a lo largo de los años, la validación emocional. Validar a los demás también nos ayuda a tener unas mejores relaciones interpersonales.
Según Marsha Linehan, creadora del concepto entorno invalidante, la validación emocional consiste en:
- Hallar el grano de verdad en la perspectiva o situación de la otra persona.
- Reconocer que las emociones, los pensamientos o el comportamiento de la persona tienen su razón de ser.
- Demostrar que te importa y entiendes las circunstancias o lo que siente la otra persona.
Podemos validar los hechos de una situación, la experiencia de la persona, sus sentimientos, emociones, la autenticidad en querer (o no) algo, las creencias, las opiniones, los pensamientos, el sufrimiento y las dificultades.
Validar no significa necesariamente estar de acuerdo. Validamos aquello que genuinamente consideremos válido aunque no coincida con nuestra visión.
Por ejemplo, puedo pensar que una persona está haciendo atribuciones equivocadas a la intención de otra, pero puedo entender que en una situación concreta, y dado lo que sé de su historia, esté sintiendo desconfianza y que esa desconfianza en alguien a quien aprecia le esté generando mucho dolor. No hace falta que esté de acuerdo con todo para que pueda validar sus emociones, por ejemplo.
PASOS PARA VALIDAR
Desde la DBT (la terapia creada por Linehan), se sugieren los siguientes pasos para validar a otras personas:
1. Muestra atención
La validación no sólo se transmite mediante las palabras. Se muestra en nuestro interés y nuestra escucha activa, en la manera cómo miramos, en nuestros gestos y expresiones faciales.
Por ejemplo, cuando nuestro rostro se muestra compungido cuando nos cuentan algo doloroso estamos validando a la otra persona incluso aunque no digamos nada.
2. Refleja lo que dice el otro
También se muestra nuestra validación cuando reflejamos lo que el otro dice con nuestras propias palabras, mostrando que entendemos lo que nos manifiesta sin juicios, sin intentar cambiar su punto de vista. Y dando la oportunidad también a que pueda corregirnos si no lo hubiéramos entendido bien.
Por ejemplo, “Entonces, estás enfadada conmigo porque piensas que me fui sin decirte nada para castigarte por algo que había pasado esa tarde, ¿ lo entendí bien?”
Es importante no dar por sentado que puedes saber lo que el otro piensa o siente exactamente. Mantente abierto/a a que te corrijan.
Si los sentimientos y pensamientos de la otra persona te resultan inciertos, puedes preguntarle acerca de ellos o pedir una aclaración.
3. Lee lo no dicho
Para validad adecuadamente al otro es importante ser perceptivo/a a lo que el otro no dice pero podemos percibir en su lenguaje facial o corporal. Para entender mejor utilizamos también lo que sabemos previamente de la otra persona, lo cual nos puede aportar información relevante o darnos contexto.
Por ejemplo, si tienes ganas de ver a un amigo, pero te muestra indirectamente que está cansado, puedes decirle: “Sé que tienes mucha carga, no te preocupes, nos vemos otro día…".
4. Comprende
Aunque no estés plenamente de acuerdo, puedes conectar lo que manifiesta la persona con su historia personal, su manera de sentir, lo que está sucediendo y su estado.
Y puedes comunicar lo que genuinamente comprendes: “Tiene sentido que te sientas dejada de lado porque no te contesté al mensaje. Entiendo que dudarás de mi intención. Lo que pasó es que estuve atendiendo llamadas toda la tarde y se me pasó el mensaje."
Aunque no fuera tu intención dejar de lado a tu amiga, la conoces y sabes ha tenido problemas para encajar a lo largo de toda su vida y que situaciones así son un disparador para ella.
5. Acepta lo que es válido
Demuestra que los pensamientos, sentimientos o acciones de la otra persona son válidos, debido a su historia, realidad y hechos con los que convive.
Esto no es incompatible con marcar tus límites interpersonales. Puedes mostrar que entiendes por qué otra persona está haciendo algo, pero al mismo tiempo comunicarle que está cruzando tus límites si lo está haciendo.
6. Muestra igualdad
No alabes o subestimes al otro. Trátalo como un semejante, no como alguien frágil o incompetente, no lo infantilices ni lo ningunees.
También ten cuidado al decir a alguien lo que debe hacer si no te pide que lo hagas. No olvides que puedes estar equivocado/a, y que en cualquier caso no eres más que esa persona.
CONCLUSIÓN
Es importante que aprendamos a ser más validantes con los demás, porque la validación es reparadora y permite relaciones más sanas y fuertes.
Eso no significa validar por validar, ni hacerlo automáticamente. Normalmente , una persona sensible va a notar que la validación no es genuina.
Para validar, tenemos que encontrar el grano de verdad para nosotros, como nos enseña Marsha Linehan. Esto significa que aunque veamos algo de una manera diferente al otro, podemos entender por qué esa persona lo ve así o lo siente así, y respetar esa diferencia.
Validando genuinamente contribuimos a que el otro pueda sanar la relación con sus propias emociones y también a la que nosotros tenemos con las nuestras. Al validar estamos cambiando la relación que establecemos con las emociones.
También construimos relaciones más auténticas y fuertes, en las que podemos mostrarnos en como somos y dar espacio para que el otro también se muestre y se exprese sin temor a sentirse avergonzado/a o criticado al hacerlo.
En relaciones así, la comunicación puede ser más directa, lo cual permite mostrar las diferencias de formas más sanas, sin tener que recurrir, por ejemplo, a la pasivo agresividad, que tanto daño genera en las dinámicas.