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29 Abril 2026

Cómo conectar con uno mismo cuando mirar hacia dentro da miedo

Cómo conectar con uno mismo cuando mirar hacia dentro da miedo

Conócete a ti mismo es el célebre aforismo de Delfos que popularizó Sócrates y que hemos escuchado y quizá repetido muchas veces. 

¿Pero por qué hacerlo? ¿Por qué invertir en el esfuerzo de intentar saber más sobre nosotros mismos? 

De entre los diversos motivos que podemos aducir hay uno que destaca especialmente: la mejora en la gestión de nuestro dolor. Y es que cada uno de nosotros tenemos que enfrentarnos al manejo de los diferentes dolores que ser un humano conlleva. Y conocer nuestro mundo interno resulta sin duda de ayuda.

Tal y como explicamos en la entrada más leída de este blog, El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional, el dolor es una parte ineludible de la experiencia humana. Por mucho que deseemos que no exista, por mucho miedo que le tengamos y por intensamente que lo rechacemos, no vamos a poder evitarlo. 

Sin embargo, siempre tenemos la posibilidad de aprender a gestionarlo mejor para no añadir a ese dolor inevitable un sufrimiento adicional que empeore nuestra experiencia y a veces incluso se dirija hacia fuera de nosotros, afectando a los demás.

Si decidimos que queremos mejorar en el arte del manejo del dolor, lo primero que necesitaremos es conocer mejor nuestro mundo interno, lo cual no siempre es fácil. Veamos por qué.

¿POR QUÉ NOS DA MIEDO MIRAR HACIA DENTRO?

Tal y como explicamos en el artículo sobre la fobia a las emociones y a otras experiencias internas, para algunas personas conectar con su mundo interno puede resultar realmente aterrador. Y tiene sentido. Veamos algunos ejemplos:

  • Hay personas con recuerdos tan dolorosos que no quieren reconectar con ellos de ninguna de las maneras: quizá aún duelen muchísimo la traición, o la culpa, la nostalgia o la tristeza. Tal vez recordar una serie de injusticias activa una rabia que lo contamina todo o que se rechaza sentir porque esa emoción se considera negativa, Puede también que el recuerdo de situaciones en la que se sintió la vulnerabilidad propia amenaza la sensación de control. Quizá aún duele profundamente la pérdida de un vínculo que fue muy importante y que no se podrá recuperar. O simplemente, es el tipo de recuero que no sólo rememoraros, sino que reexperimentamos, como si no pudiéramos jamás dejar atrás lo sucedido por años y años que pasen.
  • También se puede evitar conectar con una serie de pensamientos que se activan a menudo aunque no se quiera. Son pensamientos reiterativos que ya se conocen y se temen. 

Puede ser una especie de parte critica que dinamita cualquiera de nuestros esfuerzos por hacer las cosas bien, que nos aterra, que nos repite una y otra vez, en un bucle que maldecimos, que no valemos lo suficiente, o que no merecemos ser amados.

O quizá es más bien una parte  desesperanzada que nos asegura que nada merece la pena, que no podemos ser felices, que la vida ya sólo puede significar sufrimiento, que no merece la pena que nos esforcemos. Realmente, esos mensajes se sienten como reales e incontrolables (porque aún no hemos aprendido a tomar la distancia necesaria para darnos cuenta de verdad que sólo son pensamientos, no hechos). Y es que pueden sonar tan convincentes esos discursos de nuestra mente...

  • Puede ser que lo que atemorice sea la activación del sistema de  alarma de nuestro sistema nervioso. Cuando nuestra amígdala interpreta algo como peligroso o amenazante activa una serie de cambios en nuestro organismo que nos prepara para protegernos. Esos cambios internos, que se experimentan como sensaciones físicas muy desagradables se suelen acompañar de pensamientos alineados con lo que sentimos: "Estoy en peligro, voy a morirme o a volverme loco/a", "Esa persona me quiere dañar" y que no hacen si no echar más leña al fuego de las emociones. Cuando entramos en pánico, ni el mundo ni nuestro interior se sienten seguros.

Obviamente, mirar dentro de nosotros mismos para entender mejor qué nos activa y cómo manejarlo, puede resultar aterrador si supone conectar con sensaciones tan desagradables, pensamientos  corrosivos que nos van desgastando y eventos que deseamos que jamás se hubieran producido...

APRENDER POCO A POCO A CONECTAR CON NUESTRA EXPERIENCIA INTERNA 

Para ir acercándote a nuestro mundo interno cuando este nos asusta, puede ser útil seguir algunas recomendaciones:

1- Hazlo progresivamente y con compasión, date tiempo para ir aproximándote poco a poco. No te juzgues por necesitar ir poco a poco. Acepta tus tiempos cariñosamente. 

2- Activa tu curiosidad. Acércate a ti mismo/a con esa curiosidad que era fácil que prendiera en la infancia, con la apertura para dejar llegar las experiencias.

3- Usa herramientas que te aporten seguridad: aprende ejercicios de enraizamiento y presentificación, de respiración consciente, de visualización. Aprende a hablarte como le hablarías a alguien asustado que necesita sentirse reconfortado/a y seguro/a.

4- Aprende a dirigir tu atención mediante técnicas y herramientas como el mindfulness o las meditaciones guiadas. Práctica. Date cuenta de que puedes desplazar la atención a diferentes componentes de tu experiencia, lo cual la transforma. No es lo mismo que te quedes perdido/a en tus pensamientos a que dirijas tú atención a lo que experimentas mediante los sentidos, a tu respiración, a la observación distante de tus pensamientos.

5. Busca ayuda si no puedes hacerlo solo/a. A veces el miedo a mirar hacia dentro es demasiado intenso para afrontarlo en soledad, y obviamente ,eso no dice nada malo de ti. Un profesional de la salud mental puede acompañarte en este proceso, ofreciéndote un espacio seguro desde el que explorar lo que hasta ahora parecía inaccesible o demasiado amenazante.  Esto es especialmente importante cuando se han vivido experiencias traumáticas o si las emociones se sienten como algo abrumador e inmanejable.

CONCLUSIÓN 

Conectar con nuestra experiencia interna es un proceso, un camino que requiere de tiempo, persistencia y empatía hacia nosotros mismos. 

Si nos damos cuenta de que es algo que nos asusta, aún será más importante graduar ese acercamiento. Y en algunos casos también, buscar a un profesional que nos guíe y acompañe.

Y si estoy ha estimulado tu curiosidad, puedes seguir aprendiendo sobre regulación emocional, manejo de los pensamientos y otros temas conectados en el blog de Psique Brava.

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