Tipos de límites interpersonales

En el artículo sobre qué son los límites interpersonales, puedes encontrar una definición sobre estos, además de ejemplos, que te ayudarán a entender cómo se experimentan y cómo se manifiestan los límites y por qué son tan importantes en las relaciones interpersonales saludables.
Vimos que los límites son un acto de amor y respeto hacia nosotros mismos (nos permiten protegernos, y también definir nuestra identidad), pero también hacia las personas importantes de nuestra vida. Por lo tanto, al contrario de lo que a menudo se nos ha transmitido, no son acciones egoístas, sino todo lo contrario, muestran nuestro amor y respeto hacia las personas que queremos y cuidan los vínculos que establecemos con ellas.
En este artículo, vamos a ir un paso más allá, al hablar de los diferentes tipos de límites interpersonales. Te adelanto que, como en cualquier clasificación, encontraremos diferentes tipos según el autor. Verás también que, con los años, se han ido afinando el propio concepto y los tipos que se han establecido.
TIPOS DE LÍMITES INTERPERSONALES
TIPOS DE LÍMITES EN BOUNDARIES
En 1993, Anne Katherine publicó la obra Boundaries, en la que habló de límites visibles y límites invisibles, y distinguió entre límites físicos, límites mentales y límites varios.
Aunque ahora se hable mucho sobre los límites interpersonales, hace tan sólo unas décadas las personas a menudo no sabían del todo cuándo sus límites estaban siendo traspasados (aunque mientras tanto estuvieran sintiendo incomodidad o incluso emociones desagradables intensas), ni se sentían a menudo legitimadas para defenderlos. Ni siquiera ante el tipo de límites que, en principio, pueden parecernos más fáciles de percibir, los límites físicos y visibles.
Por lo tanto, Boundaries facilitó el camino a la reflexión y la difusión de un tema que, hasta que no se ha dado realmente a conocer, no existía en la mente de las personas. Gracias a los pioneros en abordar esta cuestión, actualmente nos sentimos más capaces y legitimados para descubrir y empezar a mostrar nuestros propios límites. Y lo que también es importante, para respetar los de los demás aunque nos esté doliendo sentirlos.
Algunos ejemplos de violación de límites que podemos encontrar en su libro son los siguientes:
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Tu terapeuta te invita a ir a tomar un café.
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Una persona cuenta un secreto que otra le ha confiado.
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Una madre le cuenta los problemas con su marido a su hija.
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Tu nuevo vecino te da una palmada en el culo al darse la vuelta.
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Tu madre hace un comentario sobre que tienes sobrepeso.
TIPOS DE LÍMITES EN DIAMANTES EN BRUTO
Unos años después, en 2004, Dolores Mosquera, en su manual Diamantes en bruto II describió 3 tipos de límites interpersonales :
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Límites físicos. Su definición de qué son los límites físicos es sencilla: “se refieren a la proximidad y el contacto físico que consideramos aceptable”.
Respecto a este tipo de límites, es importante recordar que las diferencias entre personas pueden ser muy importantes, ya sea debido a factores culturales, de educación o por las propias características individuales.
Por ejemplo, aunque para muchas personas un abrazo puede resultar reconfortante, para otras resulta algo intrusivo y molesto, incluso aunque venga de personas a las que aprecian mucho.
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Límites mentales o psicológicos: Estos límites "implican la capacidad de expresar pensamientos y opiniones libremente mientras se respetan los puntos de vista de los demás”. La inclusión de esta categoría, que no siempre está presente al hablar de límites interpersonales puede, sin embargo, resultarnos muy útil.
Precisamente en la actualidad, y ante la polarización que generan las redes sociales en la forma de pensar de las personas, su aportación es importante porque nos recuerda que tenemos derecho a tener nuestro propio punto de vista y también a manifestar nuestra opinión, siempre que lo hagamos de forma respetuosa.
Nuestra libertad de pensamiento implica también que no tenemos por qué debatir sobre aquello de lo que no queremos hablar. No siempre va a ser lo más conveniente para nosotros expresar nuestra opinión o, simplemente, no siempre nos va a apetecer hacerlo.
Por supuesto, el derecho a expresar las opiniones no se aplica a las ideologías que dañan o vulneran la integridad y los derechos de otras personas o colectivos.
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Límites emocionales. Para Mosquera los límites emocionales “están relacionados con la capacidad de manejar las emociones sin dejarse arrastrar por las de los demás”. También destaca la influencia de los límites emocionales en los otros tipos de límites interpersonales; es decir, los físicos y mentales.
Como quizá intuyas, los límites emocionales pueden ser mucho más difíciles de considerar y respetar que otros límites, porque resultan menos claros. A menudo, incluso menos visibles, ya que se pueden ocultar, ser poco visibles o podemos leerlos peor.
Por otro lado, el dejarse o no arrastrar por las emociones de los demás, no es algo que dependa por completo de nuestra voluntad, ya que la activación de las emociones y el contagio emocional suceden sin que lo elijamos. Siempre podemos esforzarnos en gestionar las emociones (y con la práctica se va volviendo más fácil), pero el grado de activación no sólo depende de nuestros aprendizajes, hay personas con una mayor sensibilidad de base.
Algunas personas sensibles y muy empáticas pueden tener más dificultades para evitar el contagio emocional, y eso puede ser la puerta a que les cueste más defender sus límites en general y a que no se prioricen en situaciones en las que les convendría hacerlo.
Por lo tanto, para algunas personas muy empáticas lograr hacer respetar sus límites puede requerir de un proceso más largo, en el que van a tener que lidiar con la culpa. Cuando uno está sintiendo los dolores de los demás casi como propios, cuesta mucho más priorizarse y mantenerse en calma cuando el que se tiene delante se está activando.
TIPOS DE LÍMITES EN CÓMO MANDAR A LA MIERDA DE FORMA EDUCADA
Según Alba Cardalda, autora del magnífico libro sobre límites Cómo mandar a la mierda de forma educada, hay 5 tipos de límites relevantes, algunos de los que ya hemos hablado y otros de los que aún no:
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Límites físicos: además de aludir al espacio personal y al contacto físico, Cardalda incluye también el espacio personal, haciendo referencia a nuestros espacios privados, como nuestra habitación o nuestra mochila.
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Límites materiales: Estos límites aluden a la propiedad privada de objetos y bienes materiales.
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Límites emocionales: Cardalda al referirse a este tipo de límites hace énfasis, sobre todo, en cómo se expresan las emociones (forma, momento, personas y contexto).
Sus ejemplos de transgresión de los límites emocionales son los siguientes:
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La manipulación emocional.
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El juicio o la invalidación de las emociones de otra persona.
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La intromisión en conversaciones afectivas (por ejemplo, leyendo una conversación privada con otra persona) o la indagación en creaciones íntimas, como diarios personales.
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Límites sexuales: Cardalda separa los límites sexuales de los físicos, lo cual es importante, ya los límites sexuales se pueden traspasar sin necesidad de entrar en el terreno físico (por ejemplo, mediante un comentario sexualizado, una mirada lasciva o la difusión de imágenes íntimas).
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Límites temporales: Es decir, “cómo administramos nuestro tiempo para dedicárselo a las diferentes actividades de nuestra vida y a las personas de nuestro entorno”. Un ejemplo sería cuando alguien nos pide que invirtamos más tiempo en algo del que previamente habíamos establecido.
CONCLUSIÓN
Aunque las categorías son útiles, es importante recordar que son artificiales. Un mismo límite puede ser, al mismo tiempo, físico, sexual y emocional. Un comentario sexualizado, por ejemplo, puede traspasar un límite sexual, afectar emocionalmente y alterar la sensación de seguridad física.
Los límites no funcionan como compartimentos estancos, sino como un sistema interconectado que protege nuestra integridad en distintos niveles: el cuerpo, el espacio, nuestras pertenencias, el pensamiento, las emociones, el tiempo y los vínculos.
Comprender sus distintas formas no tiene como objetivo que les pongamos el nombre perfecto, sino que aumente nuestra conciencia. Porque cuanto mejor identificamos qué está siendo traspasado, mejor lo podemos proteger. Y también, hacerlo de la mejor manera para cuidar la relación con quien ha ido más allá de lo que nosotros queremos.
En última instancia, los límites no son barreras rígidas que nos separan de los demás, sino señales que hacen posible que todos estemos protegidos y podamos mantener nuestra autonomía y criterio dentro de las relaciones que establecemos con los demás.