Mejor hecho que perfecto

Empiezan las vacaciones, y con ellas, las ganas de desconectar, pero también siento en estos momentos la ilusión de hacer crecer Psique Brava, un espacio en el que compartir con vosotros información confiable sobre la gestión de la intensidad emocional y cognitiva.
Así que pensé: ¿hay algo que pueda aportar que sea sencillo de explicar pero que sume?
Y de esa pregunta surgió esta entrada en la que explico un recurso visual muy sencillo pero que a mí siempre me ayuda: la imagen de un letrero luminoso con las palabras "Háztelo fácil".
Empecé sugiriendo espontáneamente a algunas personas en consulta que se grabaran a fuego la frase “Háztelo fácil”, como si la pudieran visualizar escrita en un letrero de neón. Lo proponía cuando veía que la autoexigencia o el perfeccionismo bloqueaban las soluciones a sus problemas o el inicio de cambios que podían beneficiarles. Y al final, he acabado aplicándomela también a mí misma.
Esa imagen nos da el empujón necesario para trascender los bloqueos y volvernos efectivos. A partir de esa imagen, podemos preguntarnos: ¿qué solución sencilla o qué primer pequeño paso puedo encontrar para iniciar un cambio, resolver un problema o avanzar en algo?
Después, una vez que ya estamos operando en el mundo real, y no sólo en nuestra cabeza, podemos ir puliendo la ejecución, si fuera necesario. Pero el primer paso ya lo hemos dado, ya hemos salido del bloqueo.
O quizá eso no tan perfecto nos sirva ya. Esta entrada es un buen ejemplo de eso. Si me hubiera frenado de compartirla porque es más breve y superficial que otras, no te estaría llegando. Y puede que a alguien la idea del rótulo de neón le inspire de alguna forma.
Buscar la sencillez, no significa claudicar, dejar de implicarse en lo que hacemos, hacer las cosas mal. Aunque, en general, intento encontrar la sencillez, mantengo deliberadamente mis estándares elevados en las áreas en las que lo considero importante, como mi profesión.
Hacértelo fácil también lleva implícita la idea de apretarte lo necesario (no de más) y de tratarte con cariño, incluso (o sobre todo), cuando las cosas se ponen complicadas. Es legítimo querer mejorar, hacer las cosas bien y alcanzar logros, pero es importante equilibrarlo también con un buen autocuidado y un diálogo contigo mismo/a respetuoso.
APLICAR EL "HÁZTELO FÁCIL"
Como ocurre a menudo, introducir cambios no es automático, es un proceso de aprendizaje.
El perfeccionismo y la exigencia pueden tener sus funciones en nuestra vida, y a veces, aflojarlos un poco requiere de tiempo. O, por diferentes motivos, hacer las cosas de una manera diferente va a requerir de reajustes.
Por ejemplo, las personas con dificultades relacionadas con las funciones ejecutivas, a las que se les complican algunas tareas cotidianas, se pueden beneficiar especialmente de este planteamiento de simplificación y de pasar a la acción mediante pequeños pasos, pero al principio no bastará sólo con tener esa idea en mente. El cambio puede requerir de otros apoyos y cierta estrategia.
Me gusta recordar que una frase motivadora puede inspirar, pero las "soluciones fáciles" no sirven para todos los casos. Y está bien que así sea, al final se trata de encontrar el camino que a cada persona le funcione y le vaya bien.
Tienes colgado este recurso descargable, con su letrero fucsia de neón, también en Faros, una sección de Psique Brava en la que compartir ideas, recursos, experiencias que nos inspiran, motivan y ayudan. Puedes animarte a hacer tu contribución imperfecta si te apetece compartir tus propios recursos.