Cómo lograr mis objetivos: dificultades habituales

¿QUÉ PODRÍA ESTAR DIFICULTANDO QUE LOGRES TUS OBJETIVOS?
Si te estás preguntando cómo lograr tus objetivos, es porque en alguna medida estás encontrando dificultades para conseguir llevar a cabo lo que te has propuesto. Puede que sea algo que te ha acompañado a lo largo de tu vida, o quizá algo que se está haciendo patente últimamente.
Hay diferentes factores por los que lograr tus objetivos se te puede complicar:
- Objetivos: No tienes claro tus objetivos, no son realistas, tienes más frentes abiertos de los que puedes abarcar, te cuesta priorizar entre los diferentes objetivos o estos entran en conflicto.
- Planificación: Te cuesta pasar de tener unos objetivos a elaborar un plan para lograrlos, o simplemente no te has puesto con ello.
- Organización: Tienes dificultades para organizarte en tu día a día y tener tiempo para invertir en aquello que quieres conseguir.
- Medios: No tienes los medios suficientes para lograr lo que quieres, o hay en tu situación alguna complicación que te dificulta alcanzar tus metas.
- Habilidades: Te falta desarrollar alguna de las habilidades necesarias para lograr lo que quieres.
- Te cuesta pasar a la acción: Sabes lo que quieres y lo que tendrías que hacer para lograrlo, pero te cuesta pasar a la acción.
- Has tenido experiencias negativas (no lograste previamente lo que querías) o esquemas integrados, como el de fracaso, el de no valer o no merecer, que te paralizan.
- Estás lidiando con la ansiedad, lo que te puede llevar a evitar o procrastinar ciertas tareas.
- Tu estado de ánimo es bajo ahora mismo, o sientas que no tienes la suficiente motivación.
- Los patrones de perfeccionismo, crítica interna, o elevada exigencia te bloquean o te generan tanto malestar que acaban interfiriendo en tu ejecución o en tu estado emocional.
- Te cuesta persistir: Hay diversos motivos por los que te puede estar costando mantener el rumbo una vez que inicias un plan para logar algo. No te preocupes si identificas varios, porque en realidad están interconectados, lo que supone también que al intervenir sobre uno, pueden mejorar los demás. Por ejemplo, la autoindulgencia puede conectarse con las dificultades para regular los impulsos y emociones. Y todos estos aspectos están relacionados con el autodiálogo negativo.
- Has aprendido a ser demasiado autoindulgente y tienes poca tolerancia al esfuerzo o al malestar.
- Oscilas entre patrones (demasiado autoexigencia/demasiada autoindulgencia), y te cuesta encontrar un equilibrio sostenible.
- Te vienes abajo a la que surgen dificultades.
- Tienes dificultades para resistir los impulsos.
- Tienes dificultades para mantener la atención.
- Tienes dificultades para regular tus emociones.
- Tu autodiálogo es muy negativo.
REVISANDO TU NARRATIVA SOBRE EL LOGRO
Una de las maneras de empezar a abordar el cambio y acercarte al logro de tus objetivos es entender cuál es la narrativa que has construido a lo largo de tu vida sobre tu capacidad de lograr tus metas, en base a tus experiencias y los diferentes aprendizajes positivos y negativos que has realizado. En esta narrativa influyen nuestras características psicobiológicas, las oportunidades que hemos tenido, los apoyos, lo que las personas importantes para nosotros nos han dicho, nuestras experiencias de vida, nuestros sesgos y hasta la suerte.
Para identificar tus narrativas en torno a tu capacidad de lograr aquello que quieres, puedes escribir un texto sobre cómo ha sido el logro de metas a lo largo de tu vida, cuál es la situación en el presente respecto a aquello que quieres lograr y qué te gustaría de cara al futuro.
Una vez que tengas confeccionada la narrativa, puedes tratar de identificar varios elementos:
- ¿Hay alguna creencia negativa que podría estar limitando tu desarrollo? Por ejemplo, creencias del tipo: "no soy capaz", "no es posible", "no me lo merezco", "soy débil". ¿Dudas de tu capacidad o de tus habilidades? ¿Has tenido malas experiencias previas? ¿Prefieres ponerte en lo peor para no llevarte desilusiones? ¿Te sientes desempoderado/a, débil? ¿Confías en tu disciplina y persistencia, o te has etiquetado como una persona sin constancia? ¿Existe desesperanza? Si las cosas fueron mal en el pasado, puede que de algún modo creas que no puede ser diferente en el futuro.
- ¿Estás lidiando con la ansiedad? ¿Tienes dificultad para regular tus emociones o manejar tus impulsos?
- ¿Necesitas ayuda para ponerte en marcha? ¿O es algo que puedes resolver por ti mismo/a? ¿Qué tipo de ayuda podrías necesitar? ¿Cuál sería el primer paso a dar?
- ¿Hay algo que necesites aprender? ¿Quizá alguna habilidad que desarrollar? ¿Puedes aprenderlo por ti mismo/a? ¿Necesitas formación? ¿Necesitas asesoramiento u orientación? ¿Qué recursos puedes encontrar, públicos o privados?
La idea fundamental es que las narrativas que construimos acerca de cómo somos y cómo puede ser nuestra vida afectan mucho nuestra capacidad de dirigir nuestra vida como nos gustaría. Pero no son inmutables. Esas narrativas pueden cambiar. También nos pueden dar pistas sobre en qué deberíamos trabajar para ser superar los bloqueos o ser más efectivos.
- Quizá en el pasado no pudiste lograr algo por lo que peleaste, pero eso no significa que no puedas conseguir lo que quieres en el futuro. No está escrito en piedra. Sí, puede que lo sientas así, pero que lo sientas no significa que sea verdad.
- Quizá aprendiste que no eres válido/a, que eres inadecuado/a, que no mereces. Puede que otras personas te hayan inculcado directa o indirectamente estas ideas, puede que las haya interiorizado debido a experiencias previas y no imagines ya otras posibilidades para ti. Pero no es cierto. A veces, logramos darnos cuenta de que esas creencias negativas no eran verdad cuando conseguimos logros en el mundo real que las contradicen; en otras ocasiones, necesitamos un trabajo interno para lograr vernos con otros ojos. Generalmente, lo más potente es la combinación de un trabajo interno con cambios en la vida real.
- Quizá aprendiste a evitar porque la ansiedad fue muy intensa en el pasado y nadie supo ayudarte a manejarla. Pero, de hecho, hay mucho que se puede aprender para mejorar la gestión de la ansiedad. Por ejemplo, hay diferentes recursos que se han desarrollado en terapia cognitivo conductual, como el tratamiento transdiagnóstico de David Barlow.
Tener dificultades para manejar las emociones y/o los impulsos, no significa en absoluto que seas débil o incapaz (aunque muchas personas acababan interiorizando este tipo de creencias). Es posible que sientas con mucha intensidad, que hayas tenido que pasar por situaciones complicadas o incluso traumáticas, o que el "manual de instrucciones" con el que intentas manejar tus emociones no te esté ayudando. Pero hay mucho que puedes hacer para aprender a manejarte de manera más efectiva con lo que piensas y sientes.
No tienes ninguna culpa de sentir ansiedad o de tener dificultades para manejar tus emociones. Hay sistemas nerviosos y amígdalas (nuestra "central de detección de peligros") más reactivos. Puede que esa reactividad tuya esté ligada a algunas características con la que ya naciste (por ejemplo, existe una demostrada correlación entre hiperlaxitud articular y trastornos de ansiedad), o a determinadas experiencias de vida por las que has pasado. Quizá faltó que te pudieran transmitir la seguridad que necesitabas, los conocimientos implícitos y explícitos adecuados, quizá no hubo los apoyos suficientes. Hay situaciones de vida realmente complicadas.
Pero hay mucho que puedes hacer para aprender a manejarte con tus emociones actualmente. El problema no es ser más reactivo/a, más ansioso/a o más sensible de lo habitual (aunque sin duda nos va a presentar algunos retos); sino el invalidarnos por ello y el estar utilizando estrategias contraproducentes para gestionar esa sensibilidad, intensidad o reactividad.
- Quizá tienes dificultades en las funciones ejecutivas. ¿Te cuesta concentrarte, planificar, organizar, gestionar, mantener el orden? ¿Tienes dificultades para manejar tus impulsos? ¿Se te complica adaptarte con flexibilidad a los cambios o imprevistos? ¿Te cuesta iniciar las tareas? Si alguna de estas dificultades ha estado presente durante prácticamente toda tu vida y te ha generado bastante interferencia o malestar, podrías considerar consultar con un profesional. Quizá existan dificultades en las funciones ejecutivas para las que podría resultarte útil una evaluación y asesoramiento especializados.
Como ocurre con la ansiedad, no tienes ninguna culpa de tener estas dificultades y te puedes ver muy beneficiado/a de una intervención o de la adquisición de recursos para gestionar lo que te cuesta más.
EMPIEZA POR DEFINIR LOS PRIMEROS PASOS
Una vez que eres más consciente de cuál es la narrativa que has construido y cuáles son los aspectos que te bloquean, puedes empezar a plantearte cuáles son los primeros pasos que necesitas dar para lograr ser más efectivo/a. Puede ayudarte decidir un primer paso que puedas dar ya mismo, ahora.
Si necesitas ayuda, lo primero podría ser contactar con las personas que podrían ayudarte.
Si crees que puedes transitar este nuevo camino sin recibir ninguna ayuda, al menos de momento, el primer paso podría ser definir tus objetivos. En Psique Brava, abordaremos próximamente cómo hacerlo.
Las personas tenemos un impulso intrínseco hacia el logro, aunque lo que significa para cada uno el logro puede ser muy diferente. Podemos querer alcanzar éxito profesional, pero también un buen autocuidado físico y emocional, disfrutar, mejorar nuestras relaciones, aportar a los demás o desarrollar cualquier aspecto personal. Sentir que no conseguimos ese desarrollo que anhelamos puede ser frustrante y debilitar la confianza en nuestras capacidades, así como afectar a nuestra autoestima.
Por eso es importante pararse a reflexionar sobre qué bloquea que consigamos aquello que nos proponemos, pero como siempre desde la curiosidad y con una mirada sin juicio. Desde esa comprensión, podemos empujarnos amablemente a dar esos primeros pasos que necesitamos dar e ir a por lo que queremos con una mentalidad de aprendizaje continuo y aceptación de los errores como parte natural del proceso. Estemos donde estemos. Importa más la trayectoria y estar en paz con el proceso que nuestra posición actual.